¿Qué ocurre con los bienes de las personas deportadas desde Estados Unidos?

Las leyes de inmigración no confiscan automáticamente las propiedades o cuentas bancarias de una persona deportada

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Cuando las personas son deportadas desde Estados Unidos, enfrenta no solo la separación de su entorno y seres queridos, sino también la incertidumbre sobre qué sucederá con sus bienes y pertenencias.

Una situación que puede hacer vulnerable a un migrante que sea deportado durante las redadas que han sido activadas por el gobierno de Donald Trump contra la inmigración ilegal.

Las leyes de inmigración no confiscan automáticamente las propiedades o cuentas bancarias de una persona deportada. Si la persona tiene bienes inmuebles, estos siguen siendo de su propiedad, aunque administrarlos a distancia puede ser complicado. En muchos casos, los deportados asignan un poder legal a un familiar o abogado para manejar sus activos.

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Deportados enfrentan dilema sobre el futuro de sus bienes en Estados Unidos

Si una persona es detenida y deportada repentinamente, su vehículo puede ser remolcado y sus pertenencias quedar bajo custodia del centro de detención. Algunas organizaciones ayudan a recuperar estos bienes, pero en muchos casos, si no se reclaman, pueden ser subastados o desechados.

Cuentas bancarias y tarjetas de crédito

Las cuentas bancarias en EE.UU. pueden seguir activas incluso después de una deportación, pero acceder a ellas desde otro país puede ser complicado sin una autorización previa. Los bancos pueden cerrar cuentas si no hay actividad prolongada o si el titular no puede verificarse.

Deudas de tarjetas, otro aspecto a considerar para un migrante deportado

Contratos y deudas

Las deudas, como hipotecas, préstamos estudiantiles o tarjetas de crédito, no desaparecen con la deportación. Los acreedores pueden seguir buscando el pago y, en algunos casos, tomar acciones legales contra bienes del deportado en EE.UU.

Alternativas para proteger los bienes

Antes de que una persona enfrente un proceso de deportación, se recomienda:

  • Designar un apoderado legal para manejar cuentas y propiedades.
  • Cerrar cuentas innecesarias y organizar la transferencia de fondos.
  • Hacer arreglos para vender, alquilar o traspasar bienes en caso de una deportación.

Cada caso es único, por lo que contar con asesoría legal puede marcar la diferencia en la protección de los bienes de una persona deportada.