
Las violaciones por desconocidos orquestadas por su marido podrían haberla destrozado, pero la francesa Gisèle Pelicot decidió enfrentarse a cara descubierta a sus agresores en los tribunales para exigir que «la vergüenza cambie de bando», convirtiéndose en un icono feminista mundial.
La víctima era una abuela cuyo compañero sentimental durante medio siglo admitió que la drogó entre 2011 y 2020 para dejarla inconsciente y violarla junto a decenas de desconocidos que contactaba por internet.
La mujer de 72 años se ganó el corazón de Francia y, más allá, provocó una oleada de obras de arte en su honor, tras afirmar que eran sus agresores y no ella quienes debían avergonzarse.
«Quería que todas las mujeres víctimas de violación se digan: ‘Si la señora Pelicot lo hizo, lo podemos hacer'», declaró en octubre. «No quiero que [las víctimas] tengan más vergüenza» sino los agresores, agregó.
El desarrollo del juicio estuvo acompañado de manifestaciones de apoyo en Francia, donde sus seguidores empezaron a vitorearla y ofrecerle flores cuando llegaba al tribunal.
La BBC la incluyó en diciembre en la lista de las cien personalidades femeninas del año, junto a la superviviente de violaciones masivas y premio Nobel de la Paz, Nadia Murad, o la gimnasta brasileña Rebeca Andrade.
Gisèle obtuvo en agosto el divorcio de su marido Dominique Pelicot. El hombre de 72 años reconoció las agresiones sexuales, que documentó meticulosamente durante años con fotos y video.
Ahora utiliza su apellido de soltera, pero durante el juicio ha pedido a los medios que usen el de casada, el que ha transmitido a algunos de sus siete nietos.
Durante el juicio, llamó a que la sociedad «machista y patriarcal» cambie su actitud hacia la violación y expresó su indignación porque ninguno de sus agresores alertó a la policía. Algunos la violaron hasta seis veces.
Cincuenta hombres, además de su exmarido, esperan la sentencia el próximo jueves, incluido uno que no violó a Gisèle pero que utilizó el mismo método para agredir sexualmente a su esposa con la ayuda de Dominique Pelicot.
Esta hija de militar nació en Villingen, en el suroeste de Alemania, el 7 de diciembre de 1952 y llegó a Francia con cinco años. Cuando tenía nueve, su madre murió de cáncer con sólo 35 años.
Su sueño era ser peluquera, pero estudió mecanografía. Tras unos años de trabajo temporal, desarrolló toda su carrera en el grupo eléctrico francés EDF, donde acabó como responsable en un servicio logístico para sus centrales nucleares.
Sólo cuando la policía sorprendió a su mirado filmando bajo las faldas de una mujer en un centro comercial en 2020 descubrió la razón de sus preocupantes lapsus de memoria.
Con información de la agencia de noticias: AFP