
En una transmisión en directo , Elon Musk presentó la nueva fase de estos humanoides realizando actividades que antes realizaban las personas. Así se pudo ver a los Optimus sirviendo bebidas y charlando con los comensales o entregando bolsas de regalo, y hasta jugando a piedra, papel o tijera con los invitados.
El titular de Tesla presentó este proyecto por primera vez en 2021 y desde hace años que en las principales ferias de tecnología se han visto distintos tipos de robots realizando este tipo de tareas, pero no con la eficiencia que han alcanzado los Optimus.
Elon Musk showcased Tesla's Optimus Gen 2 robots during the company's "We, Robot" event. The robots wowed the crowd by serving drinks, taking photos with guests, and even busting a move. Musk also shared his exciting vision for how these robots could transform our everyday lives.… pic.twitter.com/hPVpSmwroN
— George Nana Adu Darko (@gnadudarko) October 11, 2024
La idea es que estos robots puedan realizar distintas tareas como servir bebidas, transportar peso y cuidar de personas pero a no adelantarse porque estas máquinas todavía están en fase de desarrollo y entrenamiento, y aun les queda mucho trabajo hasta que puedan integrarse en las casas de forma segura.
Musk señaló que Optimus empezará a realizar «tareas útiles» a fines de este año y podría venderse «a fines del año próximo».
Elon Musk presentó finalmente el jueves el robotaxi de Tesla, un automóvil capaz de conducirse solo que, según aseguró, llegará al mercado en 2027, aproximadamente una década después de que el multimillonario prometiera por primera vez un vehículo autónomo.
El evento, bautizado «Nosotros, robot», en un juego de palabras con la clásica obra de ciencia ficción de Isaac Asimov «Yo, robot», tuvo lugar en los estudios de Warner Brothers, cerca de Los Ángeles.
El CEO de Tesla aseguró que su coche sin volante ni pedales tendrá un precio inferior a 30.000 dólares, se cargará de forma inalámbrica con tecnología inductiva y será «entre 10 y 20 veces más seguro» que los coches conducidos por humanos.
Musk es un maestro del espectáculo, amén del hombre más rico del planeta. Sus habilidades para crear expectación han contribuido a convertir Tesla en el mayor fabricante de vehículos eléctricos del mundo y a disparar el precio de las acciones de la empresa.
«En un mundo autónomo, el coche es como un pequeño salón», explicó a su audiencia.
«Están sentados en un confortable saloncito y pueden hacer lo que quieran mientras están en este confortable saloncito, y cuando salgan, habrán llegado a su destino», agregó.
Sin embargo, dio pocos detalles técnicos sobre el vehículo, con puertas que se abren hacia arriba y recuerdan al Delorean de las películas de «Regreso al futuro».
Aseguró que Tesla ya tiene 50 unidades y espera comenzar el próximo año la conducción «totalmente autónoma y sin supervisión» en Texas y California con los modelos existentes, antes de pasar a la producción de lo que llamó el «cibertaxi».
«Tiendo a ser un poco optimista con los plazos», reconoció, al tiempo que aseguraba que comenzarán la producción «antes de 2027».
Aunque en su día fue el favorito de la izquierda por sus medidas ecologistas para electrificar el transporte, desde hace unos años Musk es cada vez más polémico.
Desde que compró Twitter -que rebautizó como X-, recortó la plantilla de la plataforma, lo que llevó a muchos usuarios y anunciantes a abandonar esa red social.
Y actualmente dedica tiempo y dinero a promocionar al republicano Donald Trump, haciéndose eco de las polémicas declaraciones del multimillonario y candidato presidencial sobre los inmigrantes. Musk hizo incluso una exuberante aparición en un mitin de Trump el pasado fin de semana.
En 2016, Musk afirmó que un auto completamente automatizado sería una realidad en los siguientes dos años y un año después vislumbraba para 2019 un vehículo tan seguro que el usuario podía incluso dormir mientras viajaba en él.
Pero muchos fabricantes de automóviles, que ya operan programas de piloto automático desde hace algunos años, han descubierto que la conducción autónoma es compleja.
Mientras muchos vehículos hoy en día cuentan con una automatización limitada, que en teoría permite al piloto ceder algunas de las funciones a una computadora, la persona detrás del volante debe prestar atención y reaccionar si el vehículo hace algo imprevisto.
A diferencia de las personas, las computadoras no son tan buenas en reaccionar a eventos impredecibles o situaciones con las que no se han encontrado antes, razón por la cual los vehículos que se conducen solos tienen un historial de hacer cosas que un humano jamás haría.
En cualquier caso, el conductor es legalmente responsable de lo que haga el auto.
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