
El papa Francisco, se convirtió este viernes 14 de junio de 2024, en el primer jefe de la Iglesia católica en participar en la cumbre de las siete democracias más ricas del mundo con un alegato para regular la inteligencia artificial, en el que pidió prohibir las armas autónomas.
Francisco, de 87 años, llegó en helicóptero procedente del Vaticano a Borgo Egnaza, un resort de lujo en la región de Apulia, en el sur de Italia, donde se celebra la cumbre del G7 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido).
Ante la primera ministra italiana, Georgia Meloni, anfitriona de la cumbre, Francisco calificó la IA de “instrumento fascinante y tremendo”. Además de Joe Biden o Emmanuel Macron, también le escuchaban el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva y el argentino Javier Milei, invitados por Italia pese a no ser miembros del grupo.
Los expertos consideran la IA como la tercera gran revolución en el campo del equipamiento militar, después de la invención de la pólvora y la bomba atómica, y temen que todo tipo de armas, desde robots a drones, puedan transformarse en sistemas autónomos, regidos por algoritmos.
Entre otros riesgos, Francisco citó “la mayor inequidad (…) entre clases sociales dominantes y clases sociales oprimidas” y pidió regulación.
En la misma sesión, Lula pidió “una gobernanza internacional e intergubernamental de la inteligencia artificial en la que tengan cabida todos los Estados”.
Antes de su intervención, Francisco, sentado en una silla de ruedas, saludó con un efusivo brazo tanto a Milei como a Lula.
Con información de la agencia de noticias: AFP