
Los incendios forestales que han ahogado a Bogotá bajo gigantescas columnas de humo la última semana de deben en gran parte a varios componentes de acuerdo con expertos.
Las inflamables hojas secas, ramas y madera muerta de especies vegetales foráneas que invaden la capital colombiana avivan el fuego.
Eucaliptos, pinos y retamos espinosos tapizan la cadena montañosa que limita la ciudad al este y donde han ardido desde el 22 de enero cuatro de los más de 340 fuegos.
Ninguna de esas especies vegetales, sin embargo, es nativa de la urbe de ocho millones de habitantes. Y, lo que más preocupa a los expertos, son consideradas «pirófilas» por su afinidad al fuego.
«Cuando ocurre un incendio se ven beneficiadas en su reproducción y empiezan a tomar áreas más grandes desplazando a la vegetación nativa», explicó a la AFP el biólogo Arnold García Samaca.
«Estas plantas han hecho que los Cerros Orientales sean más propensos a incendios por la cantidad de material vegetal que almacenan» en el suelo, completó el investigador.
Esa hojarasca se extiende como un colchón vegetal en las montañas capitalinas y es caldo de cultivo para las llamas, en medio de una temporada de calor extremo y sequías derivadas de El Niño.
Las «ramas y maderas (de esas especies) son combustibles que ayudan a mantener el fuego durante horas e incluso días» por sus aceites volátiles y resinas difíciles de extinguir, añadió García.
Tanto el pino europeo («Pinus sylvestris») como el eucalipto («Eucalyptus»), nativo de Australia, fueron introducidos en Bogotá a principios del siglo XX.
El mediterráneo retamo espinoso («Ulex europaeus») llegó en los años 50 para recuperar zonas erosionadas.
Según registros del gobierno local, que ahora le tacha de ser una de las «100 especies invasoras más agresivas del mundo» y una «amenaza para la biodiversidad».
En los últimos cuatro años, la Secretaría de Ambiente de Bogotá ha removido 136,2 hectáreas de retamo, una «tarea ardua» por su difícil acceso, informó esa entidad a la AFP.
Unos 40 parques naturales, senderos ecológicos y miradores cerraron el acceso al público el sábado en Bogotá, ubicada a 2.600 metros sobre el nivel del mar y bajo alerta en varias zonas por mala calidad del aire tras los fuegos forestales.
Ante estas condiciones, las autoridades bogotanas recomiendan no salir a la calle y usar mascarillas, una medida que ya acatan decenas de ciudadanos de forma preventiva.
«La calidad del aire va a seguir empeorándose si no se controlan los incendios debido a que cada vez se concentran más y más emisiones», alertó Bonilla.
Con información de AFP

