
El ex presidente mexicano Enrique Peña Nieto se encuentra en el centro de un escándalo de espionaje. Esto según revelaciones surgidas en el juicio contra Juan Carlos García Rivera, operador de la polémica herramienta de vigilancia, Pegasus.
Según un testigo protegido identificado como «Zeus,» Uri Emmanuel Ansbacher, jefe de una red de compañías fantasma vinculadas a Pegasus, recibía instrucciones telefónicas directas de Peña Nieto para espiar a destacados empresarios y periodistas.
Figuras como Carlos Slim y Germán Larrea, magnates entre los más ricos del país, así como también periodistas como Carmen Aristegui y Carlos Loret de Mola, fueron supuestamente objeto de este espionaje durante el mandato de Peña Nieto.
La trama se desentrañó durante el juicio contra García Rivera, empleado de KBH Aplied Technologies Group, utilizada para comercializar Pegasus en México. Este software permite a los piratas informáticos acceder a contenido telefónico y al entorno del dispositivo. Facilitando la intervención en conversaciones y el monitoreo de ubicaciones.
«Zeus» afirmó haber descubierto una base de datos en una USB en 2015, la cual contenía registros de 1,500 nombres marcados para espionaje.
Números telefónicos, llamadas, ubicaciones y más estaban detallados en esta filtración, generando indignación y preocupación en la sociedad mexicana.
El testimonio del testigo también implicó a figuras clave como el ex secretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong. También el ex jefe del extinto Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN), Eugenio Imaz Gispert. Ambos supuestamente daban instrucciones para definir los objetivos del espionaje.
Este escándalo se suma a anteriores revelaciones de espionaje en México. Documentos de Guacamaya Leaks indican que el Ejército mexicano espió a periodistas y activistas.
El New York Times destacó que el Ejército tenía acceso exclusivo a Pegasus, habiendo espiado más teléfonos que cualquier otro cliente global.
Uno de los casos más notorios fue el espionaje al subsecretario de Derechos Humanos, Alejandro Encinas, quien lideraba la investigación de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.
Estas revelaciones apuntan a un uso indebido de Pegasus para sofocar voces críticas y controlar la narrativa pública.
El escándalo actual deja al descubierto la vulnerabilidad de la privacidad en México durante la administración de Peña Nieto, planteando serias preguntas sobre el abuso de poder y la rendición de cuentas en el país.
La sociedad exige respuestas, y este caso podría tener repercusiones políticas significativas.