Quien es Javier Milei, el excéntrico economista que será presidente de Argentina

Con sus polémicas propuestas que van desde "dinamitar" el Banco Central y dolarizar la economía, Milei logra conquistar el apoyo de los electores

El republicano fue preguntado sobre si apoya el regreso de Machado a Venezuela, después que la opositora publicara un artículo de opinión en el diario New York Post titulado: 'Por qué debo regresar a Venezuela y el pueblo debe votar'.

El ultraderechiósta Javier Milei llega a la presidencia de Argentina con la promesa de que su país deje ser «tierra fértil para los políticos corruptos».

Milei durante meses atacó la «casta de políticos ladrones«, a los «empresarios prebendarios» y a los «periodistas y micrófonos ensobrados».

Apostó por una victoria el domingo en primera vuelta, para la que necesitaría obtener el 45% de los sufragios, o bien el 40% con 10 puntos de ventaja sobre el siguiente candidato más votado.

Milei, de 52  años, fue el candidato más votado en las primarias de los partidos en agosto y las encuestas lo dan como el favorito para el domingo.

En el acto de cierre en el atiborrado Movistar Arena -con una capacidad de 15.000 personas-, el público llevaba billetes gigantes de dólares con la cara de Milei o máscaras con su retrato.

Los partidarios del candidato presidencial de la alianza La Libertad Avanza, Javier Milei, asisten a su último evento de campaña en el Movistar Arena de Buenos Aires. (Foto de Luis ROBAYO / AFP)

Propuestas polémicas

Apodado «el león» por su melena alborotada, Milei es un diputado ultraderechista que sacudió el escenario político argentino con un discurso enfrentado con la «casta política parasitaria» y polémicas propuestas que van desde «dinamitar» el Banco Central y dolarizar la economía, hasta permitir la libre venta de órganos humanos.

Su popularidad se cimentó desde la televisión, donde fue habitual panelista económico, y se expandió en las redes sociales.

Así lo conocieron muchos jóvenes, cautivados por sus ofuscados discursos y ahora por la promesa de conquistar la libertad.

«Lo veo desde los 10, 11 años», explica Tiago a la AFP en el mitin en San Martín, en la provincia de Buenos Aires, el mayor centro electoral de Argentina, donde Milei concentra sus energías.

«Vos ves que a tu mamá y a tu papá les falta plata, que viven puteando a los políticos que hay, y un día lo ves en YouTube, le das play, empezás a escucharlo al chabón hablar y es algo que te queda. No te quiere ver de tonto como todos los políticos», sigue el chico que viste camisa blanca con una fina corbata negra, y lleva el cabello rubio y largo en trenza.

«Va de frente, es muy explícito, no te va a decir a mentiras».

La popularidad de Javier Milei se cimentó desde la televisión, donde fue habitual panelista económico, y se expandió en las redes sociales. (Photo by Luis ROBAYO / AFP)

Relación «volátil»

Un total de 35,3 millones de argentinos están llamados a las urnas el 22 de octubre, de los cuales 9,5 millones tienen entre 16 y 29 años –el sufragio es voluntario desde los 16 años y obligatorio a partir de los 18.

Según las encuestas, Milei puede avanzar primero al balotaje del 19 de noviembre junto al ministro de Economía, Sergio Massa, candidato del peronismo. La conservadora Patricia Bullrich marcha atrás.

Alfredo Serrano, director del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag), dice que el voto por Milei tiene una predominancia de jóvenes menores de 24 años.

«Se explica por una crisis de representatividad de los partidos», señala el experto, quien asegura que el voto joven no es monolítico. «La relación es altamente volátil. Ahora están, mañana no sabemos».

«A medida que la ciudadanía argentina va creciendo en edad termina alejándose de estas preferencias», añade.

Expertos coinciden en que Milei tiene más fuerza entre jóvenes hombres, y que las mujeres lo rechazan porque ven en él una amenaza a derechos ganados, como el aborto, o las políticas contra la violencia de género.

Noelia González (25) difiere. «Hay un montón de mujeres trabajando con él», asegura antes de unirse a un volanteo en Vicente López, una elegante localidad también en provincia de Buenos Aires.

Antes, tiene una reunión con otros cinco jóvenes militantes, todos hombres, y el candidato a alcalde, también hombre.

«No veía una salida, estaba por irme a España, visa, todo, y de repente veo a un loco en la tele que dice ‘no viajen, quédense, apuesten por el país'», recuerda.

Se quedó, se unió a la campaña y hasta convenció a sus padres de votar por él y no por Massa.

«Defiende mucho a la familia, a la propiedad privada… es un revolucionario», sigue esta mujer que trabaja en sistemas de seguridad y a quien agrada la comparación de Milei con Jair Bolsonaro o Donald Trump.

«Al que quiere hacer algo distinto lo tildan de malo, de nazi», se queja.

Encuesta de intención de voto de la consultora CELAG.

«Obligado por la situación» –

Milei llega a la caravana en San Martín. A bordo de una camioneta pick-up saluda, firma libros, billetes, y agita una motosierra encendida, convertida en el símbolo de su campaña.

Un niño incluso lleva una, hecha con cartón. Va con su padre a este mitin de unas 200 personas, que no son solo jóvenes, hay gente en sus 40, 50 y hasta ancianos, rodeando el vehículo durante el trayecto de una cuadra.

«¡Ooooooh, la casta tiene miedo!», entonan los presentes al ritmo de los cánticos tradicionales del fútbol. Entre ellos Tiago, que no ha parado: salta, ondea banderas, anima a la gente.

Al salir de la secundaria, quiere ser chef. «No me apasiona la política», asegura. «Estoy aquí porque me veo obligado por la situación».

Un orgasmo intelectual

El economista Alberto Benegas Lynch, referente del liberalismo en Argentina, abrió el acto refiriéndose al proyecto del candidato de «dinamitar» el banco central: «Lo que está haciendo Javier Milei para mí es un orgasmo intelectual».

En otros términos lo dijo también Sonia Acosta, una empleada pública de 60 años: «Lo que más me convenció Javier con esto es el Banco Central, donde lavan platita los tipos, platita para su bolsillito».

«¿Y por qué no le tengo miedo a la dolarización? Porque el peso nuestro no sirve más», contó, antes de continuar bailando tambores envuelta en una bandera argentina. Hay que cambiar esta moneda. Venga el dólar, venga», dijo antes de continuar bailando el ritmo de tambores arropada en una bandera argentina.

Varias banderas venezolanas ondearon entre las amarillas del partido de Milei, La Libertad Avanza, que llevaban el lema «¡Viva la libertad, carajo!».

«Milei representa ese conjunto de personas que quieren abrazar las ideas de la libertad, precisamente en un momento histórico donde la izquierda ha tomado tanta posición en Latinoamérica y ha hecho tanto daño», dijo Luis Sambrano, un venezolano de 36 años que acudía junto a un grupo de compatriotas.

Tiene la posibilidad de votar a candidatos a cargos en la ciudad (pero no a la presidencia) luego de haber inmigrado a Argentina hace siete años.

La semana pasada, Milei agitó los mercados al declarar que el peso «no puede valer ni excremento» y aconsejar a los ahorristas pasarse al dólar, lo que le valió una denuncia penal del presidente, Alberto Fernández y una reacción de los bancos privados llamando a «la responsabilidad democrática» ante el temor de una corrida bancaria.