
El sociólogo y diputado Bernardo Arévalo, quien dio la sorpresa en la primera vuelta, es hijo del presidente Juan José Arévalo (1945-1951), quien se convirtió en el primer presidente democrático después de décadas dictatoriales y puso fin a los 13 años de gobierno del caudillo Jorge Ubico, un admirador de Hitler que sometió a un trabajo forzado a los indígenas mayas.
Nació en Montevideo, Uruguay, en 1958 debido al exilio de su padre en Sudamérica y Francia luego que fuera derrocado Jacobo Árbenz en 1954 por una invasión fraguada por Estados Unidos.
Árbenz fue el heredero del gobierno progresista de Arévalo, pues en esa década se creó el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, se dio autonomía a la estatal Universidad de San Carlos ya las municipalidades y se ayudó el voto a las mujeres y analfabetos.
Además, en esos dos lustros se construyó un puerto en el Caribe y otro en el Pacífico, también una carretera para unir la capital con el Atlántico y competir con el ferrocarril de la poderosa United Fruit Company, que junto con una reforma agraria que afectó a la empresa estadounidense, fueron los detonantes para truncar las reformas.
Bernardo Arévalo, de 64 años, vivió principalmente en Francia y México y llegó a Guatemala a los 15 años. Fue vicecanciller en 1994-1995 y embajador en España entre 1995 y 1996, durante el gobierno del fallecido presidente Ramiro de León Carpio.
Además, en esos dos lustros se construyó un puerto en el Caribe y otro en el Pacífico, también una carretera para unir la capital con el Atlántico y competir con el ferrocarril de la poderosa United Fruit Company, que junto con una reforma agraria que afectó a la empresa estadounidense, fueron los detonantes para truncar las reformas.
Bernardo Arévalo, de 64 años, vivió principalmente en Francia y México y llegó a Guatemala a los 15 años. Fue vicecanciller en 1994-1995 y embajador en España entre 1995 y 1996, durante el gobierno del fallecido presidente Ramiro de León Carpio.
Durante la campaña electoral, como candidato del movimiento Semilla, prometió seguir los pasos de su padre para mejorar la educación, reducir la violencia y la pobreza que afecta al 59% de los 17,6 millones de guatemaltecos.
Arévalo, que compite por primera vez a la presidencia, ha dicho que no legalizará el aborto libre -la legislación actual lo permite solo cuando está en peligro la vida de la mujer- y tampoco el matrimonio igualitario, pero no permitirá la discriminación ni estigmatización por género ni religión.
Al no figurar entre los candidatos favoritos, los sondeos no midieron la intensión de voto a Arévalo.
