
Las tres víctimas trabajaban en la mina Cabanasses de Súria, unos 80 kilómetros (50 millas) al noroeste de Barcelona. Los bomberos de la región catalana confirmaron los decesos en el derrumbe, que se produjo poco antes de las 9 de la mañana (0800 GMT) a 900 metros (casi 3.000 pies)
La mina era operada por la compañía Iberpotash y era propiedad del ICL Group con sede en Tel Aviv, Israel.
Unas 20.000 personas trabajan en el sector minero en España, según estadísticas del ministerio de Energía, cifra que se ha reducido a la mitad en las últimas dos décadas.
Entre 2016 y 2021, el último año para el cual existen cifras, murieron en promedio cuatro trabajadores por año en el sector minero.
El presidente de la región catalana, Pere Aragonès, envió sus condolencias a las familias afectadas por lo que calificó de “accidente trágico”.